martes, 15 de diciembre de 2015

Miedo a la tristeza

Hace tiempo no nos vemos y me empecé a preocupar; 
al no parar de pensar en vos decidí que era hora de volverte a visitar, para que no me agobie tanto el hecho de reprimirte, creo que lo mejor va a ser exprimirte. 
Sé que estuviste, como siempre, quitando esperanzas en lugares rotos. Yo, por otro lado, traté de revivir a la flor más lejana, a la que menos me quiere, a la que a decir verdad jamás creí querer ni quise hacerlo.
El decidir volver a encontrarnos no me hace feliz, pero tampoco que cada vez que nos veamos me arranques alguna que otra cosa vital, solo para sentirte un poquito más. Se podría decir que aquella última vez no hubo lucha alguna. Me arrodillé ante vos y a tus manos entregué la tinta y el papel, pero lo que más (me) dolió soltar, fueron las ganas. Entonces cuando te fuiste, sonriendo porque llevabas lo que me hacía fuerte, desesperada, llené de colores mi alma con cada atardecer, cada amanecer, durante cinco meses. 
Entendía en la mañana el comienzo de la vida, y en la noche, el fin de la misma. Sin embargo, yo, no moría. Renacía.
Me descalcé, porque busqué una alternativa a la pérdida de inspiración, y empecé a sentir. Creí en la vida, pero más creí en la muerte. Y te veía escondida detrás de algunos árboles, pero aún no te atrevías a volver. Durante algunos días supiste que, me preparaba para éste momento, y vos, estabas cada vez más lista para atacar. 
Te lloré a gritos inútilmente mientras pedías que no dijera nada, que no sintiera nada. 
No te bastó con quitar lo más importante de mi vida, y querías venir por más; y cada vez que me rendía vos me abrazabas, de una manera extraña y triste, que me dejaba aún más cansada que antes. El engaño del abrazo te funcionó. 
Hoy no te doy la espalda, hoy estamos frente a frente, me dolés, porque me entregué, porque sos el camino fácil, y sos un descanso con consecuencia. Un alma vacía intentándose llenar. Hoy te digo que no.
Sos todo lo que duele queriendo lastimar, pero hoy nos enfrentamos, y ya no hay más cuchillos por detrás.


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