jueves, 29 de octubre de 2015

Volver

Volviste en forma de ola, desnudándome, dejándome tan vulnerable como libre
con olor a libro viejo, de esos que se asemejan a una máquina del tiempo, llevándome a pasear durante años y años, siendo partícipe de cada ilustración vivida y por vivir.
Sin necesitar oídos para escuchar, pareciéndote a tu pieza favorita de Beethoven cuando tus diez dedos recorren mi espalda y cada lunar parece tener su nota y hacerse notar.
Tu mirada, que ya no es una puerta al alma, es una puerta a un mundo nuevo deseando ser explorado por unas manos puras y sin maldad, caminos vírgenes esperando ansiosamente ser recorridos por un par de pies descalzos. 
Tus brazos tan dispuestos a abrazar al universo cansado, desesperado por un mimo con tanta grandeza como la que únicamente vos podés ofrecer,
algunas palabras en silencio, esas que solo oyen quienes de verdad están dispuestos a escuchar.
Lo cálido de tu pecho en las noches de frío, el mejor de los abrigos
tu mente, un mundo más por descubrir, algo más infinito que el infinito, más bello que la belleza.
Tu realidad
Vos. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estos son los momentos en que uno descubre como duele la poesía, en el preciso instante en que es derrumbado el muro de la esperanza y de la fantasía utópica de ser explorado por tus ojos claros. Debo confesar desde el rincón más recóndito y empedrado de mi mundo de caminos vírgenes la envidia de que estés perdida en otro mundo y de que quizás, en una de esas y con la suerte a mi favor, sean manos enclenques las que hagan sonar tus lunares de una forma desafinada; y quiebro una lanza a mi favor cuando digo que Beethoven era vulgar y que yo tengo las manos del fino Bach, quien no le erraba a una sola nota al hacer sonar lunares.
Atentamente: EL universo obsoleto más capacitado y con más ganas de sostener universos cansados