martes, 11 de agosto de 2015

Miel

¡Qué ganas de fumarme un cigarrillo! pero no tengo.
Quizá por eso estoy acá,
no tengo ganas de ir al liceo porque no tengo ganas de ver las mismas caras que ya he visto tiempo atrás y creí nunca más volver a encontrar, pero ahí están, incomodando, erizando cada vello de mis brazos, de mi nuca, haciéndome sentir cosquillas molestas en la espalda, porque me dan asco.




asco1
nombre masculino
  1. 1.
    Sensación física de desagrado que produce el olor, sabor o visión de algo y que puede llegar a provocar vómito.

    sinónimos:repugnancia
  2. 2.
    Sensación de desagrado que produce alguien o algo y que impulsa a rechazarlo.







Así me siento, con asco.
Aunque sería un poco fuerte pero sencillo echarles la culpa a ustedes, porque a decir verdad me quita un poco el sueño, no obstante, lo siento.
Y los veo y no pienso, no estimulan mi imaginación, solo quedo en blanco y fría, ¿causaré lo mismo en ustedes? Y con respecto a mi vida, nada va bien, pero nada va mal. Me levanto todos los días a las 8 de la mañana para ir a Carrasco, uno de mis lugares menos favoritos pero que me brinda al menos una decoración delicada de árboles y plantas que alegran mi camino, ¡y quién diría que volvería a levantarme temprano! si hace ¿dos? ¿tres años? que no lo he vuelto a hacer; para cuidar a dos pequeños que comentan con sus boquitas inocentes que quieren quitarme la depresión con un duchazo de agua fría. Y les marco errores, y me hacen notar los míos, me abrazan, me hacen pulseras, dibujos y me piden los trucos del GTA. 
Muchas veces cuando regreso, la gente en el ómnibus se ve feliz, y de cierta forma siento la total libertad de sacar aunque sea un poquito de mi felicidad, como hoy, cuando vi a esa señora de cara arrugada y ojos cansados, cargando un tacho de basura, limpiadora de un liceo de gente con plata, que me regaló una sonrisa y por supuesto se la devolví. 
Y cada tanto me aproximo a la parte de atrás del latu, porque hay unos arbustos preciosos con flores rosadas que están llenos de abejas, y a pesar de que una vez saliendo de la piscina una se me acercó y yo me hice pis; hoy comparto miel con ellas, no literalmente, pero el ambiente es dulce.
Y cuando bajo del ómnibus generalmente llueve, llueve y hay sol, y camino mirando al suelo porque reconozco cada casita de acá pero ya no las miro, porque esté donde esté, ellas están; podría considerarlas casi como amigas.
Entonces llego y los perros quieren atención, los abrazo, pero estoy muy cansada y me acuesto a dormir, igual ellos son tan vagos como yo, y alguna siestita compartimos. 
Después venís vos y me siento tan agotada e irritada por no poder darte lo que quiero y espero, que terminamos aún peor, aunque los fines de semana salimos a juntar flores para pegarlas en el cuaderno adornado con diario, o nos vamos hasta la cabaña a comprar una gatorade y papitas de jamón serrano, y ahí me siento un poco menos agobiada, porque me sacás de mi círculo vicioso que se basa en cigarrillos, sueños, utopías, frustraciones y algunas cosas más estructurales, estructurales; todo lo que no me gusta ser o hacer. 
Pero dentro de todo mi vida bien
¿y la tuya?

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