lunes, 6 de julio de 2015

¿Qué somos?

¿Qué somos? ¿Cuál es tu relación conmigo? ¿Por qué un día me querés y al otro ya no?
Estás allá, a un par de horas en ómnibus de distancia, y sin embargo te presentás ante mi, tan duro, tan firme, esa sombra que me intimida y me deja helada, vacía y cansada, esa con la que lucho día a día, que convierte mi corazón en una hoguera, que golpea mi sien hasta dejarme inconsciente.
Por momentos te veo y sos especial, me mirás delicadamente, tus palabras son caricias, tus historias tan simples de escuchar, pero a veces te volvés misterioso, tus palabras dejan marcas más difíciles de tapar que mil golpes a mi cara, éstos sentimientos no los puedo disimular. No puedo hacer como muchas madres que se ponen lentes y van a trabajar, y así durante todo el día, ocultar el golpe que les diste... porque mi golpe no se puede ver a simple vista, pero si me querés escuchar lo vas a notar.
A veces te extraño.
A veces no.
A veces te necesito.
A veces no.
Hoy no.
¡Y qué difícil es fingir que no duele! pensé, mientras se desarmaban mis rastas, haciéndole compañía a mi alma.

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