domingo, 7 de junio de 2015

Cartas vacías

Mis brazos se congelan por el frío
no hay nadie más aquí
un molesto silencio,
un ramo de flores,
una carta vacía...

Y digo vacía 
porque tu alma lo está
y aunque quisiera tenerte
mi reina,
no volverás.

Y quiero quererte 
aunque a veces no quiera, 
ojitos celeste cielo 
con los brazos abiertos 
te espero.

Tus manos, 
fuentes de energía
toman cosas
y las convierten en vida 
¡y tu sonrisa!

Pequeña amante 
de las cosas difíciles
como las colinas con nieve,
las tardes de frío 
y un corazón aturdido.

Salvaje poeta,
amiga del viento,
quereme como te quiero
en éste momento
te siento. 

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