jueves, 23 de abril de 2015

último día

23, mi número favorito después del 7, el número que más me acompaña, nobody likes you when you're 23, creo.
Después de ver una película acerca de un juego en el que debías decidir entre dos opciones, una tarjeta con una prenda un tanto complicada, o meter tu cabeza en un barril lleno de agua durante un minuto me pregunté: ¿Vos abrís la tarjeta o metés tu cabeza bajo el agua?
Desviándome del tema, aunque quizás no tanto, entendí que lo curioso de la película es cómo éstas situaciones se nos presentan todo el tiempo, éstas situaciones llevadas a un film exagerado en el que, si no decidías meter tu cabeza en el barril con agua durante un minuto, probablemente tendrías que arrancar tus dientes uno por uno, o cortarte un ojo, o incluso estar más de 3 minutos debajo del agua. La vida misma, sin darnos cuenta, decidimos. 
Jamás me paré a pensar si "hago ésto o ésto" pero con un juego en el que te obligan a tomar una decisión que puede acabar con tu vida, empezás a notar la importancia y las consecuencias de la misma. Algo que nosotros los impulsivos o aquellos que improvisamos no solemos notar.
Lo interesante de ésto es que por un momento me puse a pensar en qué haría si hoy, jueves 23 de abril, fuese el último día de mi vida y se me diera la oportunidad y el tiempo de hacer todo lo que siempre quise. 
Probablemente empezaría por abrazar, quizás abrazar a quienes me odian, también a aquellos que me quieren, porque los quiero, y si no hubiesen formado parte de mi vida, yo no sería la mitad de lo que soy. Seguramente, después de los infinitos abrazos hacia seres queridos, buscaría una habitación un tanto aislada y en lo posible de color blanco, ese blanco tan triste de hospitales, me quitaría la ropa y echaría sobre mi, pintura, varias latas de colores de pintura, mientras suavemente acaricio aquel cuarto procurando felicidad en las paredes calladas que tanto ocultan, besándolas y conectándome con las mismas.
Pediría que me dibujen, no una, varias personas. ¿Qué verá de mi cada una? Quiero que alguien me dibuje en blanco y negro, quiero otro con sus colores preferidos, quiero que alguien se coloque unos auriculares con discos que suelo escuchar cuando estoy cansada, y con sólo verme una vez, se deje llevar por la música, por mi imagen, y ahí, recién ahí comience a dibujar, sin verme.
Probablemente pediría perdón..

  • Perdón por no haber pasado más tiempo contigo.
  • Perdón por hablarte mal.
  • Perdón por manifestar mi enojo de forma perjudicial para vos.
  • Perdón por no haber estado cuando me necesitabas.
  • Perdón por quedarme con tus bombachas.
  • Perdón por robarme tus calzoncillos.
  • Perdón por revisarte el botiquín la primera vez que fui a tu casa.
  • Perdón por comerme el último pedazo de chocolate, sin partirlo a la mitad.
  • Perdón por comprar comida y esconder los paquetes vacíos debajo de la cama.
  • Perdón por agarrar tu ropa y devolvértela sucia.
  • Perdón por haber perdido años de mi vida, y de tu vida.
  • Perdón por ofenderte.
  • Perdón por golpearte.
  • Perdón por agredir.
  • Perdón por dejar que las cosas se me vayan de las manos.
  • Perdón por quererte mal.
  • Perdón por no soportar tu rutina.
  • Perdón por jugar únicamente por el resultado.
  • Perdón por fallarte.
  • Perdón por prometer estar ahí y al último momento convencerme de que no estoy lista para estarlo.
  • Perdón por no acostumbrarme a que no seas lo que pensé que serías.
  • Perdón por dejar los platos sucios.
  • Perdón, porque se me pegaron los fideos a la olla.
  • Perdón, porque se me quemaron las hamburguesas.
  • Perdón por invitarte a comer, y esperarte con fideos con manteca y queso porque no sé cocinar. 
  • Perdón por lastimarte.
  • Perdón por lastimarme.
  • Perdón por mentirte, o mentirme, o mentirnos.
  • Perdón por agujerear tus medias favoritas.
  • Perdón por romper el teléfono de casa.
  • Perdón por romper cuatro de los seis vasos que compraron para tu cumpleaños.
  • Perdón por no festejar la navidad desde que te fuiste.
  • Perdón por dejar comida una semana adentro del microondas.
  • Perdón por usar tu desodorante y tus cremas.
  • Perdón.
Quizás intentaría por única vez dejar la vergüenza a un lado y ser capaz de contar todo esto frente a vos, frente a él, y frente a ellos. 
Iría a Europa.
Me tiraría en el pasto con mis perros mientras me llenan de despedidas que no duelen.
Rompería un par de platos, porque vasos ya rompí bastantes.
Juntaría flores, de esas que me dan alergia. Tocaría a una araña, esas que me dan pánico. Abrazaría a un payaso, esos que me aterran. Subiría a una montaña rusa, esas que se parecen a mi vida con sus altibajos. 
Trataría de encontrar más figuras en las nubes, y más rostros en los tronco de los árboles.
Caminaría descalza sobre la orilla del Río de la Plata mientras el sol muere, y yo con él.
Miraría un poco las estrellas. 
Me iría.
No hace falta que sea el último día de mi vida, porque yo ya tomé mi decisión.